Por: Pamela Juárez

Actualmente la manera en la que se enseña a los niños no les motiva a aprender. El sistema hace que aprender sea un proceso fastidio soy rutinario, por lo que todo lo que se aprende acaba por olvidarse si no se hace de forma voluntaria, curiosa, e interesada. Desafortunadamente la realidad cambia, pero los métodos y enseñanzas prevalecen.

      Existen una gran cantidad de factores para el aprendizaje como el entorno, la situación personal, las emociones, la sociedad y aparte existe una tendencia a forzar el alcance de objetivos establecidos que se deben cumplir para aprobar la materia; todo esto en contra de un aprendizaje libre y a un ritmo personalizado. La escuela actual pone el énfasis en los resultados como aprobar un examen, tener buenas calificaciones, acceder a estudios superiores, pero la verdadera motivación del alumno debería estar en el camino, es decir, en el propio proceso de aprendizaje.

       También el educador es un mero número para el sistema y formados conforme a la educación actual, no se involucran con los alumnos. Así como los alumnos deberían desarrollarse en libertad, también los profesores deberían de hacerlo. Transmitir la pasión por su trabajo y demostrar a sus alumnos que disfrutan educando, no estar presionados a cumplir tiempos y estrategias, sino formar alumnos competentes, capaces y competitivos.

       Finalmente se habla sobre la figura de los padres. Se comenta que ellos son los verdaderos protagonistas de la educación y que la escuela debería estar conectada con ellos: hacer un equipo con Familia-Maestros-Alumnos. Son muchas las familias que dejan esta tarea a los profesores, psicólogos y profesionales en la materia. Se ve así una separación padre-hijo que no favorece a la educación, ya que si un niño no se siente cómodo y feliz en su hogar le costará aprender y avanzar. Existen centros de apoyo que guían a los maestros a reformar lo actualmente establecido y a darle al alumno y a sus padres las herramientas para una mejor formación y educación. Nos dimos a la tarea de formar el Centro de Formación Creativa OHANA en el cual se busca el involucramiento de todas las partes: la familia, el hijo, la escuela y el sistema. Se aporta en el área académica, conductual y emocional creando los lazos que hacen tanta falta en la formación y educación de los niños. Esto por medio de procesos que desarrollan su intelecto, su genialidad e imaginación, la espontaneidad, el reconocimiento y manejo de emociones.

      Lo principal es adecuar la pedagogía a cada momento cultural e histórico y crear una sociedad en la que convivan diferentes tipos de educación: la educación convencional, educación libre, educación en casa, y que cada uno pueda elegir qué camino escoger. Finalmente, se sabe que la base para una buena educación es el respeto, la libertad y el amor, y que es necesario comenzar una formación integral.

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